MIL OCASIONES PARA MARCHARSE
Muchas veces oí decir que un tortazo a mano abierta no es gran cosa, y que la mujer protesta por niñerías.
Pero el maltrato empieza de muchas maneras, nunca se sabe cuando llegara, y de la mano abierta al puño cerrado sola va un instante, después algunas veces llegan los llantos implorando un perdón que no merecen, y donde al final se llega más por miedo que por creencia.
Y el maltrato son mil situaciones diarias, pero no todas son maltratos.
Dejamos que nos chillen como si fuésemos sordas, después llega el primer empujón por la imponencia del maltratador, después el puñetazo, y esa es la primera señal de lo que llegara en breve, es el momento del adiós, sin mirar atrás.
Las mujeres siempre pensamos que las cosas van a cambiar, que nuestros maridos, compañeros, a veces novios, que se darán cuenta de que no somos sus enemigas, pero eso a la vez los hace creerse más fuertes, y saben que nosotras no contestaremos a sus insultos, sus patadas, bofetones y puñetazos.
No nos engañemos, si no somos capaces de defendernos… mejor marcharnos, dejar al maltratador solo, cambiar de residencia aunque no sea fácil, y entender que hay otras vidas lejos de ellos.


+777+459.jpg)






