INDEPENDIENTES
Nos abandonaron a nuestra suerte, sin más estudios que la vida, y sin más sustento que nuestra belleza, semi borrada del llanto y la intransigencia.
Dejaron que viviésemos encadenadas a un matrimonio de conveniencia, o simplemente como meta de nuestra existencia, sin más valores que los heredados de nuestras madres, al igual que nosotras sometidas, calladas a gritos, y “violadas” cada noche por sus maridos.
Valientes eran ellos, que nos dejaron atadas a la pata de la cama, con la pierna quebrada, por sus inseguridades y miedos, que compartieron con nosotras a golpes, y con sus putas a besos.
Nos hicieron creer que éramos el sexo débil, cuando ellos se protegían con sus armaduras de dinero en cada ocasión peligrosa, borrándonos de la faz de sus vidas en cuando queríamos opinar, o crecer interiormente.











