NADA QUE PERDER
Es hora de echar a correr cuando el llanto pesa más que el
amor, cuando el perdón no es verdadero, y cuando al aparecer a su lado también
aparecen los reproches.
Y queda la mujer desamparada, y más de una vez se seca el
llanto en la mirada, pero ver como se acerca el adiós a veces no es suficiente.
Piensas en que será de tus hijos, y como poder caminar por
la calle de su mano, si ya no tienes fuerzas para mantenerte tu misma, de donde
sacaras una sonrisa para ellos, si será fingida, y ellos no se la merecen así.
Mis fuerzas y mi Dios hará de mi una nueva mujer, que ya no
llorara, aunque más de una vez al caminar, tenga que mirar hacia atrás encontrándose
con el miedo… su maltratador, a veces, su asesino, pero nada hay que perder.













